lunes, 30 de octubre de 2023
domingo, 3 de agosto de 2008
Ya nada es igual...

Cuando miro aquellas calles por donde tántas y tántas veces caminé, cuando encuentro mis pasos de ida y de venida y noto que ahora mi rumbo tiene otra dirección, comprendo que ya nada es igual.
Las noches no son más largas, ni el verano es más intenso, sólo que la lluvia tiene otro sabor y en los ojos de la gente miro que ya nada es igual.
Aferrarse al pasado, es aferrarse a la vana idea de que se pueden encapsular los sentimientos, la vida y el devenir, en una cápsula de cristal inamovible de monotonía y pasividad.
La vida va, y la vida viene, y quién no está preparado para ella sufre sus embates.
Darse cuenta a diario que uno sigue siendo uno, aunque ya no se encuentre en la misma situación o con las mismas personas, podría ahorrar muchas lágrimas y mucho dolor.
Inclusive cuando todos te abandonan, te tienes a ti.
Así que cuando en la vida, ya nada es igual...
Hay que sonreir.
sábado, 22 de marzo de 2008
¿Es posible ser feliz actualmente?...

En la vida real, la felicidad no es como aquella de los cuentos, en la que los protagonistas viven felices para siempre, es más bien una lucha constante, es como el respirar, al lograr la felicidad casi inmediatamente se pierde, así que se tiene que trabajar por ella una vez más. En mi vida, he sentido la felicidad más de una vez, una felicidad tan intensa, tan verdadera y tan profunda, que uno sabe que es un sentimiento real y sólido. Sin embargo, mi formación judeo cristiana, mi entorno y la experiencia de la gente a mi alrededor, me enseñaron durante mucho, muchísimo tiempo, que la felicidad es algo que es prácticamente inexistente en esta vida, y que más bien se logra al alcanzar la gloria, al estar ante la presencia de Dios, para lo cual, en este mundo, uno debe de evitar pecar, y si lo ha hecho, arrepentirse profundamente y purgar una penitencia que logre la absolución y el perdón de los pecados... Así, que muchas veces, cuando fui feliz, no me la creí, sentía que era como la trama de una película, en donde una situación de felicidad plena, conduce inexorablemente a un nudo en el que el protagonista sufre mucho, antes de poder volver a ser medianamente feliz... Y desperdicié mucho tiempo, en mirar con recelo al futuro, que sabía que tarde o temprano, me arrebataría mi felicidad. He encontrado, que quizás se está más cómodo en el vivir buscando la felicidad, que en la felicidad en si. Pero... ¿qué es la felicidad?, ¿es acaso una elaborada trama, donde se consigue ser feliz una vez que se ha derrotando a los enemigos, o se ha logrado alcanzar alguna victoria asombrosa, o se ha casado uno con la mujer más hermosa del reino?... Me atrevería a decir que quizás alcanzar algunos logros en la vida, no sea sinónimo de alcanzar la felicidad. Hay triunfos llenos de amargura, de dolor y de venganza. Ni siquiera el mismo amor, puede ser sinónimo de felicidad, porque a veces para tenerlo se deben destruir muchos sueños, propios y ajenos y dañar a aquellos que menos quisiéramos lastimar. Entonces, ¿quién puede ser feliz?... La respuesta podría sonar insidiosa, pero yo creo firmemente, que sólo es feliz, aquel que quiere serlo. La felicidad es como el respirar, constantemente llega y constantemente se va, pero así como el aire que respiramos, está siempre a nuestro alrededor, si se desea, se puede encontrar en las cosas más sencillas, en el caminar, en el estar con uno mismo, en una sonrisa, en la mano de un niño aferrando la tuya, en una caricia, en el sentirse vivo, en el querer luchar, en el levantarse después de haber caido y hasta en aquellas cosas que aparentemente podrían hacernos infelices como la enfermedad o la tragedia. Todo depende de la actitud y las ganas que cada uno tenga de ser feliz...
Los inciertos caminos del destino.
Amanece y un mundo distinto al que dejaste al anochecer se yergue ante ti, inmenso, insondable y majestuoso.Vale la pena vivir, si ves en cada día las posibilidades infinitas que tienes para cambiar tu vida y con ello cambiar al mundo.
Vale la pena vivir por los desencantos, por las penas, por las desilusiones, y por todas aquellas cosas por las que la gente piensa, que no vale la pena vivir.
Y es que cada problema, no es más que un reto, cada reto, no es más que un escalón en la escalera de la vida y cada paso que valientemente se escala nos acerca más a lograr nuestro más profundo anhelo de felicidad.
Los problemas no son otra cosa más que motores, y es así que debemos usarlos.
Anochece, y una persona distinta a la que se levantó por la mañana, se dispone a descansar una noche más.
Esfuérzate a diario por ser un poco más feliz, un poco más realizado y un poco más sabio.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
